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Por una irritante paradoja, la humanidad se plantea hoy esta cuestión precisamente cuando está recién empezando a comprender el mar. En la actualidad, tras miles de años de ignorancia y superstición, los hombres de nuestra generación comienzan, al fin, la manera de explotar y aprovechar racionalmente los inmensos recursos que ofrece ese 70 % acuático, de la superficie terrestre. Pero, al mismo tiempo se encuentran comprometidos en una carrera contra el reloj para salvar el océano de las depredaciones que ellos mismos llevan a cabo.
Si los océanos de nuestra Tierra murieran -esto es, si de algún modo, la vida de pronto desapareciera-, seria la más formidable, pero también las más definitiva, de las catástrofes en la atormentada historia del hombre y de los animales que con el comparten este planeta. Desprovisto de vida, el océano empezaría a pudrirse. El hedor procedente de las materias orgánicas en descomposición, seria tan grande, que bastaría para alejar al hombre de todas las regiones costeras. (Sigue)
Lima, 19 de agosto del 2006
Por nuestro gran amigo Jorge Alvarez Von Maack, quien me enseñara a decir "SIN MIEDO Y SIN PRECIO" |